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El arquitecto austríaco Hermann Bollé (1845–1926) restauró y construyó numerosos edificios en Croacia, entre otros, el Museo de Arte y Artesanía y el complejo de cementerio de Mirogoj de Zagreb.
Croacia en Europa a través de los siglos

Relaciones croata-austríacas y croata-alemanas

Los lazos entre Croacia y países de habla alemana y su cultura son duraderas y complejas. El factor contribuyente es el hecho de que Croacia durante casi 400 años, desde la elección de Fernando I como rey croata en el siglo XVI, formaba parte de la Monarquía de los Habsburgo, es decir de la Monarquía austrohúngara. Ya en el siglo IX la Iglesia en Croacia tuvo lazos estrechos con misioneros francos (el abad Teudebertus de Nin, el obispo Adelfredo de Nin y el sacerdote Gumpertus de Bijać cerca de Trogir), que se reflejaron en el culto de los santos francos y la arquitectura sacra. En esa época el benedictino sajón Gottschalk estuvo en la corte del duque Trpimir y así contribuyó a la expansión de esa orden en Croacia, de lo que quedó registro.

A comienzos de siglo XIII inmigrantes de las tierras alemanas (conocidos como hospites), principalmente artesanos y comerciantes, y luego médicos, farmacéuticos y funcionarios participaron en la fundación de ciudades croatas, generalmente en el noroeste de Croacia (Samobor, Varaždin, Križevci), mientras que también se hizo mención de los tejedores alemanes en Dubrovnik (1420). También se dieron varios lazos matrimoniales con la nobleza croata. Se observa un mayor asentamiento de alemanes después del retiro otomano entre el siglo XVIII y finales del siglo XIX, especialmente en las zonas abandonadas del este del país. Los alemanes advenedizos aceptaron el nuevo ámbito como su hogar, se integraron en el pueblo croata y adoptaron su lengua. Ya que tenían una mejor educación y más lazos con Europa, a menudo adoptaban un papel educativo, cultural y político. Ya en el siglo XVII Pavao Ritter Vitezović, de origen alsaciano, quien se asentó en el Confín Militar, dedicó su obra para promover la unidad eslava y el nombre croata. El obispo Josip Juraj Strossmayer, de origen y educación austríacos era un ferviente abogado por las ideas eslavas.

Mattia Flacio Illirico
Los escudos croata y dálmata en el marco del escudo húngaro sobre la columna de la peste (Pestsäule) en Graben en el centro de Viena.
Ivan Zajc (1832–1914), compositor y director de orquesta croata.

Los lazos particularmente vivos con la cultura alemana se establecieron durante la Reforma en el siglo XVI. En el Instituto Bíblico en Urach cerca de Tubinga trabajaron escritores protestantes Stjepan Konzul Istranin, Anton Dalmatin y Juraj Cvečić, mientras que tuvieron un papel excepcional los profesores croatas en las universidades protestantes, Matija Grbić (Grbac) en Wittenberg y Tubinga, Pavle Skalić en Königsberg y Matija Vlačić Ilirik en Wittenberg y Jena. Es especialmente importante la contribución de Vlačić a la enciclopedia de la historia eclesiástica desde el punto de vista del movimiento protestante, y además de eso formaba parte del círculo más estrecho de Martin Luther y también participó en su cúpula después de la muerte de Luther.

Los lazos estrechos con Austria también tuvieron fuerte influencia en el desarrollo de la educación en Croacia. Los primeros liceos de Zagreb (1607), Rijeka (1627) y Varaždin (1636) fueron fundados por los jesuitas del Liceo de Viena (Augustineum), mientras que uno de los aspectos más valiosos y más positivos de las relaciones mutuas fue la educación superior austríaca en la época cuando en Croacia no había instituciones semejantes. Muchos de los miembros del Reavivamiento Nacional Croata, como el conde Janko Drašković, Dimitrije Demeter, Ljudevit Gaj y Stanko Vraz, terminaron sus estudios universitarios en Viena y Graz. Cuando las autoridades educativas austríacas empezaron con la reforma de la educación media y universitaria a partir de 1849, eso se reflejó positivamente en los liceos croatas y en la universidad.

Dados los varios siglos de lazos legislativos y socioculturales con Austria ya mencionados, hasta mediados del siglo XX la clase media y nobleza de Croacia eran en gran parte bilingües, una de las razones por las cuales no hubo tantas traducciones de autores de habla alemana. Además, en las zonas de Croacia que gravitaban a la cultura austríaca, se valoraba más la música, el teatro y las artes plásticas que la literatura. Las compañías de teatro ambulantes austríacas visitaban las ciudades de Croacia del norte ya desde los mediados del siglo XVIII, y a comienzos del siglo XIX tuvieron primeras traducciones al dialecto kajkaviano. Así el teatro en alemán incentivó el desarrollo de la cultura teatral y actoral croata.

Después de la fundación de la universidad moderna en 1874 estudiantes croatas siguieron estudiando en aquellas facultades y altos estudios en Austria no existentes en Croacia, especialmente en el ámbito del arte. Los músicos Blagoje Bersa, Božidar Širola y Jakov Gotovac estudiaron o trabajaron en Austria; Ivan Zajc, al egresar del conservatorio de Milán, se hizo famoso en Viena como exitoso autor de operetas, y en 1870 llegó a Zagreb para fundar la ópera croata. El discípulo vienés, el checo Bartol Felbinger, a partir de 1809 se desempeñó como arquitecto de Zagreb, planificó el centro de la ciudad al modelo austríaco. A partir de 1888 su trabajo fue continuado por los discípulos vieneses Lav Hönigsberg y Julije Deutsch. La secesión vienesa también tuvo fuerte influencia sobre artistas croatas a finales del siglo XIX. Ivan Meštrović cursó la Academia vienesa entre 1901 y 1904.

Los primeros reflejos directos de la literatura alemana en los escritores croatas aparecen en el siglo XVIII, cuando escritores de Eslavonia, bajo la influencia de la literatura de la Ilustración alemana, intentaron educar a sus compatriotas mediante sus obras. Así, Matija Antun Relković publicó su Nova slavonska i nimačka gramatika/ Nueva gramática eslavonia y alemana (1767), seguida por una serie de gramáticas alemanas en croata. El hijo de Relković Josip Stjepan publicó Kućnik/Cabeza de familia, en decasílabo popular, pequeño y práctico manual para los campesinos, basada en el original alemán.

Sobre los miembros del Reavivamiento Nacional tuvieron la más fuerte influencia los poetas de la libertad, antes que nada, Friedrich Schiller, y también tuvo gran influencia Johan Gottfried Herder, cuya Composición sobre los eslavos fue publicada en el primer número de Danica (1835). Los ilirios (Ljudevit Gaj, Antun Mihanović, Antun Nemčić, Stanko Vraz y otros) tradujeron poesía alemana y también la mayoría de ellos empezó su propio trabajo literario en alemán. Con la introducción del absolutismo y la germanización agresiva de la vida pública y cultural después de la revolución de 1848–49 en Austria y Hungría tuvieron como resultado el rechazo de la cultura y literatura alemana en general. Por eso, los escritores croatas encuentran nuevos modelos en las literaturas eslavas, romances, inglesa y escandinavas, e intentaron dirigir el interés de lectores hacia las literaturas romances y eslavas. Solo en casos excepcionales encontraron valor en la literatura en lengua alemana (Rainer Maria Rilke, expresionismo). Esas circunstancias también se reflejaron en la lengua, así que se abogaba por estudiar otras lenguas mundiales, como por ejemplo la francesa. La situación cambió con el cambio de siglo, en 1897 apareció la primera historia de la literatura alemana en croata (Njemačka književnost do smrti Goetheove/La literatura alemana hasta la muerte de Goethe). Desde 1879 (Kroatischer Korrespondent en Zagreb) hasta 1929 (Die Drau en Osijek) en Croacia estuvo continuamente presente el periodismo en alemán. Los diarios alemanes, especialmente en el siglo XIX satisfacían las necesidades culturales, tanto de los numerosos hablantes de lengua alemana, como de los croatas educados. Los contactos lingüísticos de muchos siglos entre Croacia y Alemania se reflejan en los dialectos contemporáneos croatas con gran número de extranjerismos, siendo los más antiguos los de la época del alto alemán antiguo.

Los nuevos movimientos en la literatura alemana se reflejaron también en el modernismo croata. Teniendo como modelo la revista Jugend de Múnich, un grupo de estudiantes de Osijek en Viena editó la revista Mladost (1898). El expresionismo también dejó huella visible en la literatura croata. Los artículos de Antun Branko Šimić y sus contemporáneos testimonian el vivo interés por los desarrollos en la poesía y el arte contemporáneo alemanes, como por ejemplo por los conceptos estéticos representados en la revista berlinesa Der Sturm. Sobre la fracción de la literatura social y de izquierdas es visible la influencia de los escritores de los tiempos de la República de Weimar, los representantes de la así llamada nueva objetividad (Neue Sachlichkeit): Erich Kästner, Hans Fallada, las obras tempranas de Erich Maria Remarque y otros. La componente alemana también fue notable en la educación literaria de Miroslav Krleža: se basaba en la filosofía de Arthur Schopenhauer y Friedrich Nietzsche y construyó su visión crítica hacia varios segmentos de la cultura. Principalmente se refleja en sus ensayos sobre Rainer Maria Rilke, Hugo von Hofmannsthal, Stefan George, la lírica expresionista, Hermann Bahr, Karl Kraus y Heinrich von Kleist.

La traducción sistemática de las obras principales de habla alemana se dio recién después de la Segunda Guerra Mundial. Así, fueron traducidas también las obras de Franz Kafka, que en los años 1960 y 1970 tuvieron un gran impacto sobre los escritores croatas. A partir de entonces se traducían continuamente los autores como Heinrich Böll, Günter Grass, Thomas Bernhard, Peter Handke, Elfriede Jelinek, Christoph Ransmayr, Ingo Schulze, como también los de las nuevas generaciones, como por ejemplo Julia Franck, Daniel Kehlmann y Juli Zeh.

Además de las revistas, las primeras verdaderas traducciones literarias del croata al alemán se realizaron recién a finales del siglo XIX, cuando se tradujeron el poema épico de Ivan Mažuranić Smrt Smail-age Čengića/La muerte de Smail-aga Čengić, la novela histórica de August Šenoa Zlatarovo zlato/El tesoro del orfebre y la colección de poesías de Petar Preradović. El interés por los escritores croatas se despertó con el éxito de la colección de cuentos de Ksaver Šandor Gjalski, publicada en la popular Biblioteca Universal de Philip Reclam, y en consecuencia también se tradujeron también las obras de Antun Gustav Matoš, Milan Begović y Josip Kosor. Los últimos dos en esa época también escribían en alemán. Begović se impuso con su trabajo teatral en Hamburgo (1902–12) y Viena (1912–15), y el texto de teatro de Kosor Požar strasti/El incendio de la pasión, escrito bajo el incentivo de Stefan Zweig, tuvo éxito notable en los escenarios alemanes y austríacos. También el humorista austríaco Alexander Roda Roda, criado cerca de Našice en Eslavonia, en sus obras, especialmente las satíricas y humoristas, popularizó a nuestra gente y nuestras tierras. La generación de los escritores con raíces alemanas después de la Segunda Guerra Mundial también testimonió sobre la persecución de los alemanes (Schwaben) de la cuenca del Danubio, mientras que últimamente Ludwig Bauer escribió sobre este tema en sus novelas, especialmente en Kratka kronika porodice Weber/Breve crónica de la familia Weber.

La traducción de autores croatas al alemán se intensificó a partir de los años 1950, y una muy viva recepción en países de habla alemana culminó con el lanzamiento de la revista Most/Die Brücke (1966), donde se publicaron las traducciones alemanas de obras de varios períodos, y se publicaron también varios tomos sobre la situación actual con una visión crítica. A pesar del creciente interés del público alemán por los autores croatas, en los años 1990 atrajeron una mayor atención los escritores en exilio, que los establecidos en Croacia: Irena Vrkljan, Slavenka Drakulić, y especialmente Dubravka Ugrešić y Slobodan Šnajder, cuya obra teatral Hrvatski Faust/El Fausto croata tuvo una mejor recepción en Alemania que en Croacia. Entre los escritores croatas contemporáneos se destacó también el poeta Slavko Mihalić, quien en 2000 editó una exhaustiva antología de poesía croata del siglo XX, Das Schlangenhemd des Windes. Un impulso adicional a la traducción y recepción de la literatura croata en países de habla alemana se dio con la participación de Croacia como país invitado en la Feria del Libro de Leipzig en 2008 y la adhesión de Croacia a la Unión Europea. Además de los autores contemporáneos, tal y como Miljenko Jergović, Edo Popović, Miro Gavran, Mate Matišić, Jurica Pavičić, Ivana Sajko y Tena Štivičić, también se han traducido los clásicos de la literatura croata, especialmente Miroslav Krleža. A la promoción de los escritores y la literatura croata, como también de la cultura y la lengua en general contribuye la Asociación Alemana para los Estudios Croatas, fundada en 2007 con la tarea principal de conectar a los croatistas alemanes y el desarrollo de los estudios croatas en Alemania.

 Ocupa un lugar especial en la promoción de la lengua y cultura alemana la Cátedra de los Estudios Alemanes an la Facultad de Humanidades en la Universidad de Zagreb, fundada en 1895 (aunque en 1876, dos años después de la fundación de la Universidad moderna, ya empezó a funcionar el lectorado para la lengua alemana), y ya en 1897 fue igualada por su valor con las universidades de habla alemana en Austrohungría. Los estudios alemanes se expandieron a Zadar, Osijek y Rijeka, y se estableció una fructífera cooperación con germanistas y eslavistas alemanes. Zdenko Škreb y Viktor Žmegač como intérpretes e historiadores de literatura tienen renombre a nivel internacional. Encabezada por Žmegač y en cooperación con los principales germanistas de Alemania, Austria y Suiza entre 1978 y 1984 se publicó Geschichte der deutschen Literatur vom 18. Jahrhundert bis zur Gegenwart, hasta hoy en día una de las historias de la literatura alemana más conocidas y más vendidas. Imprescindibles promotores de la lengua alemana y de las culturas alemana y austríaca, como también de los lazos culturales y científicos entre Croacia y Austria, y Croacia y Alemania, son el Foro Cultural Austríaco (fundado en 1955, cuando la República de Austria logró su soberanía estatal completa), una de las más antiguas instituciones culturales austríacas en el extranjero, y el Instituto Goethe de Zagreb.